Con la llegada de un nuevo año, llega también una nueva actualización de chapeces. Esta vez hablaré del torneo Carlos Torre, que terminó hace 2 semanas en la ciudad de Mérida.
Primero que nada, cabe destacar la actuación de "las plantas" (los sembrados en el wimbledon), que aunque se presumía que eran unas secoyas, terminaron siendo no más que unos pequeños arbustos.
El primero en caer, como todos saben, fue el ruso Dreev, quien tuvo que inclinar su rey ante el MI Rafael Espinosa (quien por cierto dio un gran torneo), quien nos demostró lo curioso que es el ajedrez, pues después de derrotar al poderoso rankeado 2 del torneo, con un elo de 2698, sucumbió a la siguiente ronda ante el GM Alonso Zapata, con doscientos puntos menos de rating, y a quien había derrotado en la primera fase del torneo. Tal vez la derrota del MI Espinosa se deba a que quizá le cayó mal el pastel que se comió la noche anterior para celebrar su triunfo ante Dreev.
Un detalle que me causó gracia fue la actitud del GM Luther, quien y creo que más o menos pensó así: Si ya alcancé premio, me están pagando los gastos y estoy en una ciudad que no conozco, ¿para qué jugar la séptima ronda? Mejor me voy a Chichen Itza. Y fue así como el GM Luther abandonó el torneo justo después de que lo eliminaran en los octavos de final del Wimbledon, y decidiera mejor utilizar esos 3 días para irse a conocer Mérida. Fueron unas vacaciones pagadas para él.
Pero sin duda, la mayor sorpresa del torneo fue el MI Yuniesky Quesada, quien no solo podó las ramas de 3 de las plantas del torneo, sino que también terminó coronándose campeón.
Algo que todavía no comprendo, es por qué Alejandro Ramírez ya no quiso jugar la última ronda. Igual y ya no cobraba entre los 10 primeros, pero podía alcanzar el premio de mejor juvenil, pues tenía el mejor desempate de todos. Además, si sumamos los 2400 del premio del Wimbledon con los cuatro mil pesos que le daban al mejor juvenil, tenemos un total de 6400 que no son nada despreciables. Pero en fin, parece que para él el dinero no tiene importancia.
En general el torneo me pareció excelente en todos los aspectos, exceptuando el pequeño detalle de mi memorable actuación, la cual es casi inigualable, pues llevaba 2 puntos en 7 rondas, de los cuales uno era por bye. Además, en 6 partidas jugadas llevaba 6 blunders, todo un récord que yo creo que ni en cuarta fuerza lo superan.
Entre dádivas y gracias al final terminé con 3.5 los cuales reflejan mi verdadero nivel. Y así, fue como una vez más me convertí en la vergüenza de un pueblo... una vez más. Espero que el año próximo no vaya al torneo nomás a dar pena de nuevo.