Después de tantos años de dedicación al ajedrez, al fin obtengo mi
recompensa: ¡Soy el número uno en la clasificación FIDE de México!
Sí, así es, por fin se me da el mérito que merezco y se me reconoce
como el número uno del país. Que grandes maestros ni que ocho
cuartos... yo he superado a todos en la lista INTERNACIONAL, nada de
que rating FENAMAC y esas cosas.
Se preguntarán ¿por qué es que un chapo se encuentra en el no. 1 del
país, siendo que hay jugadores como Gilberto Hernández, Marcel
Sisniega, Rafael Espinoza, José González, que tienen un nivel y
experiencia muy altos?
Bueno, después de tanto meditar, he llegado a la conclusión de que la
FIDE ha monitoreado mi progreso a lo largo de los distintos torneos
en los que he participado, y se ha dado cuenta de que tengo un
talento innato enorme, por lo que ha decidido fomentar mi talento,
puesto que en México no se le da el apoyo suficiente a las jóvenes
promesas como yo. Y como es obvio la primera acción de la FIDE fue
ponerme en el número uno de la lista internacional, con lo que me
subirían el autoestima, y se asegurarían de que me dedique de lleno
al ajedrez. Además, lograrían voltear la atención del ajedrez
nacional hacia mí, y ahora me tomarían en cuenta para eventos
internacionales de gran calibre, como un match con Marcel por la
supremacía del ajedrez morelense. De igual forma se me otorgarían los
avales para asistir al mundial, panamericano, etc.
Quiero hacerle saber a la comunidad ajedrecística que no por ser una
estrella del ámbito internacional voy a dejar de ser noble y humilde
como siempre, no, todo lo contrario. No voy a dejar que la fama y la
gloria se me suban a la cabeza, porque se que a fin de cuentas,
aunque no todos los jugadores sean tan buenos como yo, al menos hacen
su mejor esfuerzo.
Además, quiero hacerle saber a cualquier jugador nacional que estoy
dispuesto a aceptar cualquier desafío, siempre y cuando pongan una
bolsa de 50 000 pesos para el ganador y 49 000 para el perdedor, y
paguen mi respectiva cuota de participación (además de los viáticos
claro está).
Bueno, estoy muy orgulloso de mi logro, el cual no fue fácil, pero
demuestra que cuando uno entrena excelentemente, la recompensa llega
por si sola.
Y para aquellos incrédulos que piensen que todo esto es mentira, aquí
está la prueba de que soy el indiscutible número uno, tomada
directamente de la página de la fide: